
Atemporal, este juego es así, un juego en el que hay que poner lo mejor de nosotros para poder intervenir y aportar algo en esto que llamamos vida y en esta casa que llamamos tierra, que tan mal la tratamos en ocasiones.
Por eso quise dar rienda suelta a esta imaginación, que aveces me juega malas pasadas y otras me ofrece muchísimo, porque así funciono, casi igual que este juego, al que llamamos vida.
Muchos me preguntáis por qué decidí desdoblar mi identidad literaria. La respuesta es sencilla y, a la vez, visceral: Ignomi Gatto soy yo mismo .
Ignomi Gatto es el seudónimo que utilizo para dar salida a todo aquello que me nace directamente de las tripas. Es el nombre bajo el cual me permite explorar géneros, historias y emociones que pedían a gritos un espacio propio. Bajo esta firma, la escritura se vuelve un ejercicio de libertad absoluta; un refugio donde nacen relatos como Noa, con un lenguaje y un ritmo diferentes a mis obras habituales.
Esto no significa, ni mucho menos, que no ponga el alma cuando firmo con mi propio nombre. En mis thrillers sobre la Guerra Civil y en mis reflexiones personales, la entrega es total. Sin embargo, entiendo que hay cosas en esta vida que, por respeto al lector y a la propia narrativa, no deben mezclarse.
José Guillem es el rigor, la memoria histórica y el pensamiento analítico. Ignomi Gatto es el impulso, la juventud y la comedia. Son dos caras de una misma moneda; Dos formas de entender la escritura que conviven en mí, pero que merecen su propio rincón en este estante digital.
Te invito a transitar por ambos caminos, sabiendo que, aunque cambie el nombre en la cubierta, la honestidad de quien escribe sigue siendo la misma.

